LOLA. DÍA 14: Este año ha sido una mierda, pero gracias por haber formado parte de él…

Me dan nauseas todas esas fotos chachimolonas de la gente que hace balance del 2014 y se empeña en pintar el mundo de nubes de colores, piruletas de corazones, sonrisas sin caries y otras gilipolleces varias. Cuánto daño ha hecho Mr. Wonderful.

Señores, el año que acaba ha sido, objetivamente, un nido de virus, guerras y chorizos. Cuando vi el otro día el discurso del presi Rojoy pensé, no sé que se fuma o se mete por las mañanas, pero yo quiero un poco de esa mierda. Que alguien me lo explique, pero yo los únicos brotes verdes que veo son los de las plantas de casa de Adri (y ya ni eso porque últimamente no hay buenas cosechas).

En fin, no quiero ser pesimista ni joderle las sesiones de abrazoterapia a mamá y a Julia, pero aquí los únicos que son plenamente felices, sin falsas apariencias y en toda su esencia, son el abuelo y el gato. Descartes llegó a casa en los huesos y ahora parece una muñeca rusa que podría haberse comido perfectamente a otros 5 o 6 gatos más.

Si nos atenemos a las cuentas, a la hora de la verdad Mariano ha sacado más beneficios como latero cervecero y como lotero autónomo que los demás con la cooperativa. Él ha pagado gran parte de las facturas y del alquiler. Sin el yayoflauta este barco ya se habría hundido.

Aun así, el negocio de las magdalenas de la risa seguirá hacia adelante, más que nada porque Florieke le ve un gran futuro y augura un 2015 de grandes progresos bajo su mando y a pesar de mi sindicalismo.

Yo no haré ningún propósito porque sé que no los voy a cumplir. No dejaré de fumar ni de beber. No tendré un novio formal ni siquiera un amante bandido. No aprenderé inglés porque en Chile no me hará falta y tampoco iré al gimnasio porque el deporte es peligroso en sí. Me limitaré a seguir el principio budista de la paciencia que buena falta me hace, sobre todo en estos días.

Odio la Navidad, especialmente la Nochevieja. Este año vino a cenar toda la cooperativa y, claro, Puri se empeñó en preparar el cordero con una receta ancestral de no sé qué antepasados. Al final, la carne estaba tan requemada que tuvimos que llamar al Telekebab. El servicio de comida rápida de Abdul llegó a las once y media, justo a tiempo para evitar que Elvira se comiera la uñas. El pollo estaba frío, olía a pies y sabía a plástico. Al final tuvimos que apañarnos con unos sándwiches.

Lo mejor llegó con las uvas. No tocábamos ni a dos por cabeza. Julia decía que si no estaban peladas no se las comía. Le tiré una a la cabeza al grito de “¡pija de mierda!” y comenzó la batalla campal. Todos contra todos en plenos cuartos. Cuando sonaron las doce campanadas ya no había munición. Rápido buscamos aceitunas, guisantes o Racasitos, pero como no quedaba nada, el abuelo sacó sus pastillas y empezó a repartirlas como los Ferrero de la Preysler. Adiós a la  tensión, adiós a la artrosis, adiós al protector de estómago…

El 2015 había llegado sin la tradición. La mala suerte se cernía sobre nuestras cabezas. Había que hacer algo para alejar el mal y mamá optó por sacar 10 botellas de cava marca Noche, vasos de plástico y hacer un brindis que sirviera de amuleto.

ELVIRA: Este va a ser un año fabuloso y me alegra que vayáis a formar parte de él.

Después nos obligó a formar un círculo para apretarnos las manos y pedir con fuerza un deseo. Para completar la cadena del ridículo había que dar dos vueltas, agacharse con los ojos cerrados y levantarse dando un salto. Suspiré. Por Buda, que el 2015 traiga algo de cordura a este antro.

ADRI: Lola, ¿tú qué has pedido?

LOLA: Igualdad, que acaben las guerras, justicia…ya sabes, me gustan los retos.

ADRI: Pues yo en el 2015 simplemente quiero estar contigo.

Me subió un cosquilleo por el intestino, una mariposa de ardores que terminó en nausea. Tanto alcohol de marca blanca no puede ser bueno.

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JULIA. DÍA 14: Merry Christmas

-Mamá, ¿queda mejor el pañuelo celeste o el verde manzana?

-Verde manzana.

Recuerdo que hace un par de años mi madre y yo elegíamos entre vestido camisero y de corte recto para nuestro outfit de Nochebuena.

Ahora estamos rebuscando en bolsas de ropa vieja de Puri para confeccionar nuestro disfraz para el belén viviente del barrio.

-¿Por qué, mamá, por qué? -le dije yo, con la mirada perdida entre el gotelé de la pared.

-¿Te acuerdas de ese mono de tela chifon gris marengo que me puse en la Nochebuena del 2007? -breve resplandor de la Elvira de antes.

-Es verdad, que vinieron a casa Sarasola con sus hijos y Diana, con su marido. ¿Qué ha sido de ellos?

-Siguen viviendo en Pozuelo.

(Pausa. Mirada conjunta al gotelé de la pared)

-¿Estáis ya? -Puri nos llamó por tercera vez.

Y mi madre, tras un segundo de añoranza y de flaqueza volvió a su optimismo empachoso.

-Venga, hija, mira el póster una vez más para motivarte. -y me señaló el collage de folios impresos de Mr Wonderful en la pared de su habitación.

-¿A cuál? ¿”El pan no engorda, el que engorda eres tú”?

-No. “No se trata de donde estés sino donde quieres llegar”.

-Ah, pues entonces, ya me veo recogiendo un Oscar por mi interpretación de la Virgen María.

Emma, la presidenta de la asociación de vecinos, es una dramaturga frustrada y ha escrito un guion para un belén viviente. Pero, atención, nada de Palestina, ha decidido trasladar el Nuevo Testamento al siglo XXI: a España en plena crisis. Los de la cooperativa habían hecho un contrato para suministrar las magdalenas (sin condimento) de la chocolatada posterior (hasta ahí, todo bien) por cuatro duros pero, claro, “cómo vamos a cobrarles más si nos han dado los cursos de orientación -de desorientación, más bien- para la búsqueda de empleo y todo” decía mi madre. Hasta ahí todo bien. Hacemos las 150 magdalenas, las llevamos a los locales. Hasta ahí todo bien.

Emma está llorando. Los actores del belén viviente les ha salido curro en el Corte Francés para hacer de duendes y renos de Papá Noel. Si no hay belén viviente, no hay chocolatada.

EMPIEZA A JODERSE TODO.

Voy a escribir el reparto porque es para recordarlo de aquí a unos años, cuando esté otra vez en London celebrando la Navidad con ropa de primera mano (ya no pido más):

San José: Rastas

Virgen María: Yo

Melchor: Abuelo

Gaspar: Curro

Baltasar: Abdul

Pastorcillos: Carmina, mis padres, Puri, Florieke y Adrián.

Niño Jesús: Descartes

Encima, al abuelo lo tenemos resfriado porque lleva todo el mes revendiendo lotería a la puerta de Doña Manolita y aún está aquejado de varias lesiones por pelearse con la competencia chunga de la puerta. Lola se ha negado a participar porque es atea y dice que por mucho que Emma cambie la historia, que nada. Yo no sé cómo ha podido resistirse a un argumento así: Una pareja desahuciada busca un lugar donde pasar la noche y se encuentran con unos empresarios del Ibex 35 a los que el espíritu navideño les ablanda el corazón y deciden dar trabajo a José y María y pagarle la universidad a la criatura.

El ridículo que hemos hecho en el Campo de Cebada a tres grados ha sido memorable, pero por lo menos el público se ha reído, sobre todo cuando Descartes se ha escapado de mis brazos. La gente de Lavapiés y de la Latina no entienden el teatro surrealista, esto en Hyde Park lo habrían aplaudido como una escena digna de Peter Brook.

Desde luego, a mí, después de parir un gato, ya no me queda nada por hacer en Madrid.

LOLA. DÍA 12: Todo va a cambiar…

Señores, me declaro culpable y a mucha honra. Esta cooperativa necesitaba una rebelión y yo he sido la única con “un par” que se ha atrevido a decirle a esta panda de locos que el negocio hay que llevarlo por otro camino diferente.

Cada semana habrá que celebrar asambleas democráticas para que cada uno exponga sus ideas y la evaluación del estado de las cuentas la haremos entra todos. No se tomará ninguna decisión sin que previamente haya habido un debate, desde la compra de la harina, pasando por la hierba hasta cómo se llevará a cabo la distribución.

Pero que quede claro que no me echarán ni con agua caliente. YO he sido promotora de la idea, YO he regado las malditas plantas, YO tengo amigos hasta en el infierno y me necesitan, lo quieran o no.

Julia tenía una cara que mezclaba el ceño fruncido de Ana Pastor con la mala hostia del director de informativos de TVE. Me pedía que me callara constantemente, pero mi palabra tenía más poder que sus órdenes.

A nadie le sorprendió mi discurso coherente y cabal. Curro me llamó populista y Puri, demagoga (¿sabrá la pobre lo que significa?)

Sólo el abuelo me apoyo sin condiciones y con mano alzada, sin dudar.

MARIANO: Yo doy mi voto en público y delante de ella. Mi Lolita habla como una buena LÍDER y tiene mucha razón. Se tiene que quedar.

Los demás querían debatir y votar a puerta cerrada, como hacen los derechones y los mercenarios. Salí dando un portazo dispuesta a esperar en el pasillo el veredicto pero, para relajar tensiones, el abuelo me propuso algo mejor.

Desde hace un par de meses, Mariano imprime números de lotería de Navidad y los vende junto a la cola de doña Manolita. Las señoras se pelean por sus décimos porque se ha inventado que, en los últimos tres años, ha repartido dos gordos y algún que otro tercer premio.

Ya no sabía dónde había más cola. Durante toda la tarde no dejé de vender suerte con 5 euros de recargo que iban a mi bolsillo íntegramente. Calculé más beneficios en una sola jornada que en todo un mes con la cooperativa.

De vuelta a casa, pensé en decirles a los de las magdalenas que me iba yo por la puerta grande y que con el abuelo me sobraba y me bastaba para hacerles la competencia. Esperaba una expulsión inminente pero me sorprendí. Adri había sido mi salvador. Su voto me había subido de nuevo al barco.

JULIA: No te fíes mucho que ya estaré yo vigilándote las espaldas para que no hagas de las tuyas.

LOLA: No me tengas miedo sólo porque soy mejor que tú y sin prepotencia.

Soy una gran líder. Con mis nuevos métodos esta cooperativa saldrá a flote.