Lola. Día 3: Vuelta al merengue

Llevaba tres horas intentando regular el agua fría y el agua caliente. Aquí ni chorritos de vapor ni hidromasaje ni leches. Quería llorar. Al salir de la ducha ya no había albornoces de El Corte Inglés ni Ferrero Rocher para picar mientras me secaba el pelo. El Moussel se había sustituido por el gel del Mercadona y la mascarilla familiar olía a una mezcla de jarabe de la tos con Red Bull que tiraba para atrás. Había olvidado el suplicio de vivir en la cultura de la marca blanca.

Era incapaz de sentirme como en casa. Descartes expandía todo su amor llenándome de pelos hasta las bragas, mamá no dejaba de inventar chistes malos para hacerme reír y Erasmus me decía a cada minuto que estaba más guapa, más buenorra, para ser exactos. El único que parecía entenderme, como siempre, era el abuelo. “Lola, si está de salir el novio, saldrá. Tú no tienes que hacer nada hija”. Continue reading →

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