JULIA. Día 18: Yo no he sido

He decidido firmar, por fin, esa hoja que tiene mi hermana para conseguir que los policías lleven número de identificación. Y pienso hacer otra para que lleven también el número de móvil.

YO.- ¿Puedo ayudarle en algo, agente?

Había pasado de estar en una película de terror en el despacho del decano al que nos habían confinado con zombis economistas aguardando en el pasillo a una comedia romántica de Jennifer Aniston.

LAURA.- Me han drogado.

Laura se había revelado en una Legionaria de Cristo muy loca.

POLICÍA 2.- Eso ya lo vemos.

LAURA.- Quieren que venda magdalenas con marihuana en la copistería de la universidad.

La Policía 2 reprimió una risilla, pero Policía Guapo parecía tomárselo muy en serio. Todo un profesional.

POLICÍA 2.- A ver, documentación.

Le enseñamos a la mujer nuestros DNI. Me fijé en que en la bandolera de Adrián no estaba la caja con los muffins degustación. Debía de haberlos tirado a alguna papelera en un descuido.

ADRIÁN.-Agentes, nosotros solo le hemos ofrecido a Laura una magdalena que hacemos nosotros mismos, pero se ha enfadado (no sé muy bien por qué) y la ha tirado al suelo.

LAURA.- ¡Está mintiendo!

YO.- Todo ha sucedido como dice mi compañero, agente. Pero nosotros no tenemos ningún problema en que nos registren, no llevamos nada ilegal.

Policía 2 se empezó a toquetearnos a mí y después a Adrián para ver si llevábamos algo. Qué mala suerte.

POLICÍA GUAPO.- (Al decano) ¿Usted ha visto algo?

DECANO.- No, señor. Los alumnos escucharon gritar a Laura y corrieron a llamarme.

POLICÍA 2.- Aquí no hay magdalenas, ni porros, ni nada. Voy a preguntar a los alumnos.

Policía 2 salió del despacho para interrogar a los zombis econométricos.

LAURA.- Porque lo habrán tirado, pero llevaban una caja con magdalenas pequeñitas.

YO.- Nosotros por colaborar con las Fuerzas de Seguridad, lo que sea. Si tenemos que ir a comisaría a prestar declaración…

Adrián me lanzó una mirada reprobatoria.

POLICÍA GUAPO.- ¿Qué hacíais aquí?

YO.- ¿Cómo?

POLICÍA GUAPO.- Si no sois de esta universidad, ¿qué hacíais aquí?

ADRIÁN.- Queríamos hacer una fotocopia del DNI.

LAURA.- Es mentira, agente, a mí no me dijeron nada de eso.

POLICÍA GUAPO.- ¿Y dónde está el resto de magdalenas?

ADRIÁN.- Nos las hemos comido. Solo nos quedaba una, la que se comió Laura. ¿En serio se ha creído esa historia? ¿La de vender magdalenas de marihuana en una copistería?

Policía 2 entró por la puerta para interrumpir la interpretación de Oscar de Adrián.

POLICÍA 2.- Nadie ha visto ni oído nada. No hay indicios de delito, así que nosotros no vamos.

LAURA.- ¡¿No me creen?!

DECANO.- Laura, por favor. Anda vete a casa a descansar y deja de ponernos más en ridículo.

YO.- ¿Seguro que no hace falta que vayamos a comisaría?

POLICÍA GUAPO.- No es necesario señorita. (Pausa) De momento.

Policía Guapo me miró por última vez antes de salir del despacho. Sabía que yo era culpable.

Y no sé por qué, pero eso me resulta muy, muy excitante.

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JULIA. DÍA 16: “Expansión internacional. Vol II”

Confieso que para afrontar una reunión de la cooperativa me tengo que comer antes dos o tres muffins de los nuestros. Antes hacía el saludo al sol con mi madre, pero ya no es suficiente. Florieke todavía no conoce demasiado a los miembros y viene con una pizarra, una tablet y mucha ilusión.

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JULIA. DÍA 3: “La decisión de Julia”: Parte 2

He de decir que desplegar mis armas de seducción para conseguir socios fue fácil. Poner ojitos es como montar en bicicleta: no se olvida nunca.

Julia: no te duelen los pies; Julia: no estás cansada; Julia: no quieres partirle la boca a ese que te ha dicho (“cómo me gustaría ser tu secador de pelo para que todos los días me agarraras por el mango”).

Iba por el socio número nueve el jueves a las seis de la tarde. Había llegado al cupo un día antes del final del plazo y Marian me miraba como si hubiera hecho una proeza (sé que hay cañas en juego entre los que creen que me quedo y los que creen que me voy). Ismael está entusiasmado con mis logros y esta mañana me ha invitado a desayunar en una terraza para insinuarme sutilmente que mi cambio de actitud le ha gustado mucho a Jefa 2 y que están dispuestos a ser flexibles con mi situación si no consigo el último socio.

Pero yo no quería perdones. ¿Quieren diez socios? Pues les doy diez socios.

JULIA.- ¿Ves ese chaval que va por ahí?

ISMAEL.- ¿El modernaki?

JULIA.- Es nuestro nuevo socio de Ancianos Sin Fronteras.

ISMAEL.- No va a querer. Vive en Malasaña, allí ya no hay abuelos, no ha visto a ninguno por la calle y no sabe lo que son.

Pero yo ya había cazado a mi hipster.

JULIA.- ¿Tienes un minuto para–

HIPSTER.- Ahora no puedo. Tengo prisa.

Claaaaro.

JULIA.- Venga, es solo un momento, te acompaño.

HIPSTER.- Mira, no me voy a hacer socio de Arenur, ni de Cruz Verde, ni de la protectora de animales, ¿vale?

JULIA.- Te he estado esperando toda la vida.

Ni se paró. Y esa frase nunca falla. NUNCA.

JULIA.- Quien dice toda la vida, dice toda esta semana…

Aquí sí se paró.

HIPSTER.- ¡¡¡Que te he dicho que no estoy para escuchar–

JULIA.- ¿Que no estás para escuchar? ¿Una tía como yo te dice que te lleva esperando toda la vida y ni te paras? ¿Sabes quiénes no están para escuchar? Los cientos de abuelos sordos que viven en esta ciudad y en todas las ciudades de España. Ellos no pueden oírme, pero tú sí. Tú puedes hacer algo por ellos. Tú puedes dejar de ir a uno solo de los siete festivales (conté las pulseritas, de verdad) y con el dinero de esa entrada podríamos comprar braseros eléctricos para todo un edificio. ¿Sabes cuántos ancianos mueren por la mala combustión? Con el dinero que te vas a gastar esta noche en cervezas de importación un anciano come un caldito y una pechuga a la plancha sin sal. ¿Sabes cuántos ancianos sufren caídas por culpa de desvanecimientos a causa de una mala alimentación? ¿Estoy pidiendo grandes sacrificios? ¿En serio te parecen grandes sacrificios prescindir de Love of Lesbian y de una Franciskaner una noche? ¿En serio? Ahora, vete, corre con tus amigos, ¿dónde decías que ibas?

Buah. Súperspeech. Firma en 5, 4, 3, 2, 1

HIPSTER.- Al funeral de mi abuelo.

UPS.

Balbuceé un “lo siento”, pero ya era tarde. Mala suerte. Miré hacia la terraza donde había dejado a Ismael, que empezaba a aplaudir despacio, como en las películas. Al día siguiente me llamó Jefa 1: un ciudadano se había quejado del trato agresivo de uno de las captadoras en la zona de Preciados. Le había presionado para que se hiciera socio con acusaciones graves y, por su culpa, había llegado tarde al funeral de su abuelo.

Despedida. Get fired.

No me atreví a contarlo en la cena con mi familia. Lola se llevó toda mi atención mientras pelaba una naranja con cuchillo y tenedor y se colocaba una servilleta sobre las rodillas. ¿Qué nos está pasando?

Con las cosas así, solo me quedaba una opción: escribí a Florieke, a Adrián y a Rastas para convocar una nueva reunión sobre la expansión de las Magdalenas de la risa.

JULIA. DÍA 3: “La decisión de Julia”. Parte 1

-Julia, pásate por el “cuarto oscuro” mañana al salir del turno de tarde, que quiero hablar contigo tranquilamente.

-Podemos tomar un café al salir y me cuentas lo que sea, ¿no?

-No, no. Prefiero que hablemos allí. Sin gente.

“Ups”, pensé. Ismael se ha vuelto a colgar de mí. Qué contratiempo. Yo, sinceramente no estoy en un momento en el que me apetezca pelar la pava con un chico, como dice mi abuelo.

-Ismael, antes de que digas nada, me gustaría que supieras una cosa: yo te aprecio y te admiro mucho como amigo. De verdad. Pero, por el momento, no voy a iniciar ningún tipo de relación sentimental, ni contigo, ni con nadie. Ahora, lo único que necesito es encontrarme a mí misma. -le solté horas después, cuando entramos en el “cuarto oscuro” (comunicación asertiva total). Ismael olía a colonia de la buena y se había puesto una camisa color blanco roto. Estaba convencida al 98% de que su comunicación no verbal me emitía un mensaje clarísimo.

-¿Qué dices? ¿En serio piensas que me quiero liar contigo?

Ismael se empezó a reír de una forma bastante humillante para mí.

-¿Qué quieres que piense? Me citas en este antro sin ventanas que llamas “el cuarto oscuro” para tener intimidad, te echas colonia, te pones una camisa elegante…

En ese momento entraron Jefa 1 -la que me hizo el contrato cuando entré a trabajar- y Jefa 2, a quien, ATENCIÓN, Ismael plantó un beso en los labios.

JEFA 2.- Julia, has firmado ya un mes en la lista negra y por los números que me ha pasado tu jefe de equipo vas por el camino de firmar otro. ¿Sabes lo que significa eso, no?

JEFA 1.- Que no estás llegando al mínimo exigido por la empresa.

Uf, Jefa 1, uf.

ISMAEL.- Nosotros estamos teniendo paciencia contigo pero, ¿tú? ¿Estás, tú, haciendo algo por nosotros?

JEFA 2.- ¿Estás correspondiendo nuestros esfuerzos de alguna forma?

En Guantánamo se han hecho interrogatorios más amables. Por suerte, mis sesiones de Abrazoterapia me habían dado herramientas para enfrentarme a la hostilidad de mi entorno.

JULIA.- Yo creo en el proyecto de Ancianos Sin Fronteras. Sé que hay miles de abuelitos distribuidos en pisos solitarias, malviviendo con una pensión de pobres y que necesitan compañía y cuidados. Se lo transmito a la gente. Pero tampoco es cuestión de presionar, ¿no? Que colabora quien pueda.

ISMAEL.- ¿Que no es cuestión de presionar? ¡¿Que no es cuestión de presionar?! Qué has hecho con Julia y, ¿quién eres tú?

JULIA.- Soy la misma, Ismael. (Pausa. Ismael se desquicia). Pero con mucha más paz interior.

JEFA 2.- ¿Qué te está pasando, Julia? Nosotros hemos hecho todo lo posible para que te sintieras cómoda. Pero, ¿tú? ¿qué estás haciendo para que nosotros estemos contentos contigo?

ISMAEL.- La estás cagando, Julia. Yo te quiero en mi equipo, pero la estás cagando.

JEFA 1.- Tienes una semana para llegar al cupo. Diez socios. Si lo consigues, te quedas.

Todo el trabajo que había hecho en Abrazoterapia, out. La perspectiva de quedarme sin trabajo me aterraba tanto que mi armisticio interior se fue a la mierda. No me veía capaz de conseguir que diez personas se hicieran socias de Ancianos Sin Fronteras. No me veía capaz de luchar contra toda esa energía negativa que navega corriente arriba y abajo por la calle Preciados.

Qué duro es tener que sacar adelante a tu familia. Eso no lo enseñan en Marketing&Bussiness. Desplegué sobre la cama de Lola (recién ocupada por ella y por Descartes) mi arsenal de manuales en inglés sobre el tema. Me miré al espejo: apenas un rastro de antiojeras. La nueva Julia elvirizada prescindía de todo lo accesorio, buscaba vivir con intensidad lo bonito de la vida sin sentir acritud hacia nadie.

Pero la nueva Julia elvirizada no era capaz de conservar su empleo, así que tuve que sacar mis botines color camel del zapatero, las planchas y el rímel seco: Julia Brit Style sale de nuevo a la calle. Instagram, allá voy.

Escuchando…

Lola. Día 2: Una más…El Regreso

Las velas de vainilla eran cursis pero me di cuenta cuando ya llevaban veinte minutos encendidas, así que me fumé un porro para disimular el olor a cita que había en el salón y cambié la canción unas cinco veces. Los Stones eran nuestro lenguaje secreto y Keys to your love no dejaba nada a la imaginación.

Intenté que no pareciera preparado. Descoloqué la mesa, manché el mantel e incluso, a riesgo de parecer cutre, prepare poca comida, como para que pareciera que no llevaba 8 horas manchando cazuelas. Soja texturizada de grosor medio, risotto de champiñones y mini hamburguesas de quinoa… todo muy casual y nada elaborado.

Ya solo me quedaba el moño despeinado, los vaqueros nuevos y parecer que no esperaba nada, ni a nadie. Cuando escuché la llave, me hice la sorprendida. Guillermo me fulminó con la mirada rollo: estás loca por mis huesos y lo sabes. “¡Tengo el don de la oportunidad!, siempre sé llegar a tiempo.” En una mano traía vino del caro (de ese que solíamos beber de lunes a viernes porque no nos daba resaca) y en la otra una bolsa del FNAC.

Se cargó la decoración, apartó los platos de la mesa y sacó un paquete enorme. ME QUEDÉ MUERTA. La recopilación de las Conversaciones de Marx y Engels había sido mi reto pendiente de los últimos años y, sin duda, el mejor regalo que nadie que me conociera podría haberme hecho. En aquel preciso momento pensé “si se acerca no me voy a quitar”, pero solo me dio un beso en la frente y pensé…”de hoy no pasa”.

Bebimos demasiado vino (sacamos otras dos botellas de reserva) y cuando Guillermo se desabrochó los tres primeros botones de la camisa decidí que era el momento de apostar. Jugar al póker con dinero era divertido…pero hoy podríamos cambiar las normas. Prenda, verdad o 50 euros. Arriesgar o morir.

“¡Gané!… ¡Pero yo elijo beso!”.

Cerré los ojos.

Sentí que las mejillas me ardían.

La respiración se acercaba.

La carne de gallina…

…..y sonó el puto timbre.

A las dos de la mañana solo podría ser algún perdido pero, de tanto insistir hasta casi quemar el telefonillo, empezamos a pensar que era una broma de mal gusto.

Cuando sonó la cerradura me llevé un susto de muerte. Me quedé sin sangre en el bolsillo cuando vi a una pijolis alta y guapa, al estilo de la Angelina Jolie, acompañada de una niña gótica que, a pesar de parecer una adolescente, corrió a las piernas de Guillermo como si tuviera dos años. Mientras tanto, la señora estirada me miraba con recelo.

“¿Y esta quién es? (SILENCIO INCÓMODO) ¿UNA MÁS de tus alumnas?”

Con la cabeza muy alta esperé que me defendiera, que la echara a patadas o que simplemente me presentara, pero no. Guillermo se acercó a darle dos besos que, como una buena ex mujer,  aceptó a regañadientes y le dijo que yo ya me iba, que simplemente había ido a buscar un libro.

Cogí el móvil con furia. 78 mensajes de 8 conversaciones.

JULIA: Lola, tenemos que hablar de negocios.

LOLA: Ven a buscarme. Estoy en Castellana 162. URGENTE.

Bajé las escaleras de cinco en cinco preparando un discurso de indignación por si corría detrás de mí pidiéndome perdón.

“Mira, ni lo intentes. Ya me puedes decir misa. ¡Vete a la mierda!”. El vecino del segundo me miró asustada. Lo había dicho en voz alta.

Esperé ansiosa pero Julia no me preguntó nada. Yo tampoco di explicaciones.

“Vuelvo a casa”.

JULIA. Día 2: “Expansión internacional”

Ayer estuve en una terraza de Lavapiés con Rastas, Florieke y Adrián. Cada día tengo más claro que Rastas tiene una novia por encima de sus posibilidades. Es guapa, inteligente, simpática. ¿Qué hace con él? Michael y yo formábamos una pareja mucho más equilibrada. No escribir ni hablar sobre Michael!!! Ellos se han puesto ciegos a batidos de chocolate, pero yo tengo que depurar mis toxinas y energía negativa y por eso me he tomado un té rojo.

La idea de convocar la reunión era de Rastas, así que yo me esperaba cualquiera de sus ideas magníficas: cocer magdalenas al sol para ahorrar energía o echarles miguitas con condimento especial a los pájaros en el parque para que sean más felices. Pero no. La idea venía de Florieke. Nos ha pedido trabajar con nosotros (ha traído un currículum en español y en inglés) para ampliar horizontes. Dice que nuestro producto es muy bueno y que tenemos que abrir mercado. No voy a negar que es la primera vez que reconocen mi trabajo desde que estoy en España y casi se me salta una lágrima.

JULIA.- ¡Eso mismo dije yo!

RASTAS.- Flori dice que tenemos que empezar por copisterías de otras facultades.

FLORIEKE.- Lo más importante es conseguir un grupo de socios en otras universidades.

ADRIÁN.- Se os ha ido la olla. Que es ilegal. Lo que estamos haciendo es I L E G A L.

FLORIEKE.- En este país tenéis una legislación muy rara.

ADRIÁN.- No podemos convertir las copisterías de todas las universidades de España en Gibraltar.

RASTAS.- Que tampoco es eso.

ADRIÁN.- Que nos denuncian y vamos a la cárcel.

RASTAS.- El perroflauta es un miedica. Tú en una manifestación del 15-M no durabas ni un porrazo de antidisturbio.

ADRIÁN.- Oye, que esto es serio. ¿Soy el único que se da cuenta? ¡Julia!

JULIA.- Adri tiene razón. Mi madre, Puri, y el resto de los de la cooperativa no va a querer.

RASTAS.- Ellos no tienen por qué enterarse. Se ocupan de la producción y nosotros de la distribución.

ADRIÁN.- ¿Qué van a hacerlos niños de Curro si él va a la cárcel? ¿Y los nietos de Puri? ¡Que tiene a la hija en el paro!

RASTAS.- Los niños de Curro estarían mejor en la cárcel ellos, les podría cambiar el puesto. Y Puri ganaría mucho más dinero para su familia si hacemos esto.

JULIA.- ¿Y Lola? Deberíamos preguntarle.

ADRIÁN.- Lola pasa de todo esto ya.

RASTAS.- Asamblea. Votos a favor: Florieke y yo. Votos en contra: Adri.

ADRIÁN.- Esto no es una asamblea de Podemos. Además tu novia acaba de llegar, ¿de dónde te sacas que tiene un voto?

RASTAS.- Julia, tú qué dices.

JULIA.- (Pausa dramática) No.

 

Escuchando…

LOLA. DÍA 1: “Un mes después. Adicta”

“No me entero… ¿Te contó al final de dónde ha salido la puñetera pistola?”. María tenía la cara arrugada y los ojos como platos. Se pone fea como un demonio cuando se altera pero, no sé porqué, me da seguridad. La llamé para desahogarme. Necesitaba el contacto humano porque desde luego que Rivas últimamente parece de otro planeta. Desde que encontró el diario no deja de cachondearse. “Vaya perroflauta que escribe en un cuaderno con purpurina”. Pero no le basta con las palabras, ahora todas las semanas me compra la Superpop y otras mierdas del estilo. Hacemos juntos los test amorosos de compatibilidad. No llegamos ni al 1% pero nos entendemos bien.

Al final decidí que el diario podía esperar. Lo fui dejando y pensé, SIN PRESIÓN DE NINGÚN TIPO, que escribir mentalmente podría ser un ejercicio filosófico interesante, pero la verdad es que es una autentica mierda. Estoy en la parra.

MARÍA: ¡¡Tierra llamando a Lola!!…¡Estoy aquí tía!… ¡Estas empanada! ¿Te lo contó o no?

LOLA: Primero me dijo que era de juguete y, claro, yo me descojoné en su cara. Después se inventó que su padre es un policía jubilado…

MARÍA: Menuda gilipollez. Este tío no es trigo limpio…Tiene un perfil psicológico depredador…Te tienes que ir ya. No entiendo porqué no haces las maletas de una vez. Mírate. Eres otra. Te está absorbiendo la esencia. No eres mi Lola.

Si ya no bebo de las botellas y utilizo los vasos, resulta que según ella es porque me he refinado para gustarle, si me siento más recta es para parecer más elegante y si me he quitado las rastas es porque dentro de mí hay un conflicto de lucha de caracteres. El pijo me acerca a Rivas, el Punki me devuelve a Lavapiés. Siempre exagera.

Admito que los últimos vaqueros que me he comprado no están rotos y que puede que coma cosas de marca. Me he enganchado a una serie del canal de pago y cuando viene le mujer de la limpieza me llama señorita Rivas, pero eso no quiere decir que yo no siga siendo YO.

María cree que soy una yonki adicta a un amor platónico. Dice que he olvidado a mi gato (MENTIRA. Confío en que Erasmus lo está cuidando bien), al abuelo, las magdalenas y mis sueños.

Por ahora solo pienso en descubrir el maldito secreto de Guillermo. Es un reto. Mientras tanto, este es un buen lugar para reflexionar sobre quién soy y qué quiero en la vida. Aquí estoy bien. Me siento tranquila, relajada, en paz…

Cuando sonó el timbre di un brinco, me peiné el pelo con las manos, me coloqué la camiseta y salté por encima del sofá para abrir la puerta corriendo. Me temblaba todo. ¿Tan pronto había vuelto?

“Lola, es la pizza que habíamos pedido, ¿no te acuerdas? En serio, tienes que desengancharte de Rivas, te va a hacer daño. ¿Has visto los libros y las películas que tiene?….yo creo que es del CNI…Ten cuidado…”

María me hace reír tanto que aunque solo sea por eso merece la pena seguir aguantándola.

¿Guillermo, un espía?…jejejejejjejejejeje. IMPOSIBLE.

Escuchando…