JULIA. DÍA 1: “Un mes después”

Querido diario:

Echaba de menos esta purpurina de tu portada… Azucena y los del grupo de Abrazoterapia me han dicho que tengo que volver a escribirte para enfrentarme a mi trauma. Compréndeme: no podía escribir sin leer las páginas de días pasados. Los días donde aparecen Arenur, Michael y todo lo que he vivido en estos meses. Pero hay que enfrentarse al pasado (la depresión es un exceso de pasado, que lo he leído en Twitter).

Ahora que estoy escribiendo me doy cuenta de que estoy superbien gracias a Abrazoterapia… Y eso que al principio no quería ir, menos mal que mamá me convenció y ahora vamos juntas. El grupo lo lleva Azucena, que ahora mismo se ha convertido en una chica súperimportante en nuestras vidas. Es que en serio, no sé qué íbamos a hacer sin ella. Todos los días publico en Facebook una frase de buenos días y se la dedico a todo el grupo. Los viernes escuchamos la misma canción. Hay como una unidad muy guay. Mamá hasta ha convencido a Puri y al resto de los de la cooperativa para que vengan.

Rastas se ha echado novia. Se ha pasado un mes en Holanda y ha vuelto acompañado. Es que es muy fuerte. Rastas con novia. Se llama Florieke y no habla casi castellano así que chapurreamos con ella en inglés. Florieke es… no sé cómo explicarlo…los outfits que lleva no le favorecen nada, pero Adri dice que está buenísima. Es así como alta, rubia, tiene los ojos azules… a ver que sí, que reconozco que es guapa, pero es un peligro público: le cerraron su coffee shop de Amsterdam por intoxicar a la clientela con marihuana en mal estado. Está claro que Rastas no se iba a liar con una ingeniera. A mí me da igual porque Rastas no me mola nada y además ahora estoy aprendiendo que tengo que intentar ser feliz por mí misma y no proyectar mi felicidad en una pareja. Lola dice que no me da igual, que estoy celosa porque en el fondo me encanta tener a alguien a mi alrededor babeando como un perro, pero se equivoca. Por cierto, Lola se ha emancipado y vive con un tío de su facultad que no sabemos muy bien quién es. Está un poco rara, mi madre quiere que venga a Abrazoterapia con nosotras pero no hay forma de convencerla.

He entrado en la lista negra. Este mes he conseguido 15 socios para Ancianos Sin Fronteras, menos de la mitad de lo que me exigen en la ONG. Ismael me ha dicho que si sigo así me van a despedir, pero no es algo que yo pueda controlar. Yo no puedo convencer a nadie que acumule energía negativa de que se haga socio de Ancianos Sin Fronteras. Así que he decidido no preocuparme demasiado por el tema y solo me dedico a invitar a la gente amablemente a que apadrine a un anciano. Ismael dice que me estoy cargando las bases de mi querido Marketing, pero yo no le escucho demasiado porque últimamente está acumulando demasiada energía negativa. Mi padre está preocupado porque dice que he cambiado mucho, que ya no me quedo con la vuelta del pan para comprarme la Cuore, ni me pongo a llorar viendo escaparates vintage en Malasaña.

En lugar de eso me he apuntado a un grupo de tejedores con los que me reúno una vez a la semana en una cafetería de La Latina para hacer punto y ganchillo. Le he hecho una bufanda al abuelo monísima con los colores que se van a llevar esta temporada pero dice que es de mujer. Ya veremos si se la pone o no cuando refresque.

Escuchando… Happy, de Pharrell Williams

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