Lola. Día 19: Los templarios de la marihuana

Nuestro piso se ha convertido en una catacumba y nosotros somos los templarios de las magdalenas de la risa. Tenemos que proteger nuestro negocio en el silencio y la oscuridad.

Pero Puri tropezó con el cable de internet y casi tiró la televisión así que encendí la lámpara de noche. Alrededor de la mesa los currantes de la cooperativa rezábamos para que nadie nos descubriera. Las cosas estaban llegando muy lejos. Con el policía rondando la facultad y con mi hermana perdiendo las bragas por el madero, nuestro secreto peligraba.

A partir de ahora las normas del juego cambiarían. La mercancía no saldría de casa. Los clientes, previo pedido “face to face” sin dejar rastro de llamadas o whatsapp, deberían utilizar un lenguaje en clave. Repartí el nuevo glosario de términos que todos deberíamos estudiar meticulosamente y, en susurros, repase cada palabra por si alguien tenía dudas.

Cada vez que hablemos…

Las magdalenas serán piernas.

La marihuana será corazón.

Los clientes serán pulmones.

Los ingredientes serán los brazos.

Los pedidos serán transfusiones sanguíneas.

LOLA: Cuando los clientes vengan a casa a por los bollos, tendrán que tocar la puerta tres veces y después dirán: “disculpa creo que se te ha caído un calcetín de la cuerda”. Hasta no completar el proceso, nadie abrirá para hacer la entrega.

Votos a favor: ninguno. Votos en contra: tampoco. Todos estábamos igual de acojonados. El único tranquilo era el abuelo, un poco perdido…

MARIANO: Yo no entiendo que tiene que ver esto de la marihuana con las piernas y los brazos.

Justo en ese momento salió la China de su cuarto, pálido y asustado, con las maletas en la mano. Todos clavamos los ojos en mamá que nos había perjurado que estábamos solos en casa.

CHINA: Ya decía yo que escondíais algo. No os basta con ser traficantes de droga que además comerciáis con órganos. Más os valdría trabajar como chinos decentes y no como españoles delincuentes.

LOLA: ¡No, no, no! Te equivocas. Cálmate, te lo podemos explicar  tranquilamente.

La China no atendía a razones y salió  escopetado hacia la puerta. El abuelo se abalanzó sobre él pero no tenía la fuerza suficiente para aplacarlo. Rastas fue en su ayuda y con el cinturón le amarró las manos. Puri y Toñi le arrastraron hasta la habitación. Florieke cerró con llave y ahora todos tendríamos que turnarnos para vigilar que no escapara.

Una hora después, sus gritos llegaban hasta el patio. Si salía de allí iría directo a la comisaria pero, si se quedaba, los vecinos pronto sospecharían. Elvira intentó calmarlo con infusiones tibetanas y valerianas, pero cuando los chacras de su santa paciencia se agotaron, se dio cuenta que lo único efectivo era taparle la boca con trapo y esparadrapo.

Yo estaba bloqueada. La situación se nos iba de las manos.

Julia no aparecía. Adri no quería colaborar en el secuetro.

¿Quién podría ayudarme?…

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LOLA. DÍA 18: Huelga general

Ayer compré unas cartulinas blancas y les pegué unos palos de fregona. El abuelo me ayudó a escribir las consignas con rotuladores de colores y quedaron unas pancartas preciosísimas, dignas de exposición.

“Por un empleo ilegal, pero digno”

“Los delincuentes también tenemos derechos”

“El rastas y la novia nos dejan sin futuro. Yo hoy no cocino magdalenas en defensa de mis derechos laborales”

Con todo el tinglao montado, reuní con carácter de urgencia y extraordinario a toda la cooperativa (menos a los jefazos). Me puse mi ropa más borroka y repartí panfletos comunistas a diestro y siniestro. Puri y Toñi estaban tan agotadas que prometieron secundar la huelga todos los días que hiciera falta. No dormían más de tres horas seguidas por la presión de trabajo a la que estaban sometidas y ya no tenían ni siquiera tiempo para ver “Amar en tiempos dispersos” o para leer la Pronto. Con el cotilleo habíamos topao.

El abuelo, que se puso vaqueros rotos para la ocasión, propuso hacer un escrache en la casa de Florieke y Mamá, sorprendentemente, no se opuso a nada. Debe ser que se le  estaban agotando todas sus reservas de paciencia y positividad.

La huelga general era un hecho. Todos los votos a favor pedían venganza y a nadie pareció importarle que Julia y Adri no estuvieran presentes (¿dónde se habrían metido?). Ahora lo importante era plantarle cara a la nórdica y a su guardaespaldas rastroso.

Florieke llegó como todas las mañanas con el cronómetro en la mano y, al no ver a nadie en la cocina, puso el grito en el cielo. Me levanté con calma y le dije que estábamos de huelga.

FLORIEKE: ¿Cómo?, ¿con qué derecho?, ¿tú no te das cuenta que no está el negocio como para perder el tiempo?

LOLA: ¿Y tú no te das cuenta de que no puedes tratar a la cooperativa como a tus esclavos?

Cogió el móvil con rabia pero nadie le contestó, sólo su novio acudió para consolarla.

FLORIEKE: ¿Sabes qué?, no os necesito. Me valgo y me sobro yo solita. Ya me suplicaréis que os readmita.

La dejé hablando sola y me volví a dormir plácidamente. Sus gritos me despertaron a las dos horas cuando salí a comprobar el desastre de magdalenas que había hecho. La levadura no había subido y el sabor era peor que el de las que hacía mamá en sus inicios.

FLORIEKE: A ver Lola, ¿cuáles son tus condiciones?

LOLA: Estaré de nuevo al frente de la supervisión y en la captación de clientes. Además dejarás de poner normas absurdas. Adiós a temporizar el trabajo y a las prohibiciones. Deja a la gente que esté contenta y feliz y aumentará la producción.

FLORIEKE: Son unos vagos. Sólo saben funcionar bajo el látigo como todos los españoles.

Poco a poco, todos los miembros de la cooperativa que estaban escuchando tras la puerta entraron en la codina con ganas de pillar un cuchillo y cortarle la lengua.

FLORIEKE: Está bien. Relajare los tiempos de trabajo, pero seguiré controlando todo muy de cerca. Lola podrá volver a la supervisión en la cocina pero no a la captación de clientes porque Julia y Adri hacen un gran equipo.

Justo en ese instante de revuelo, la pija llegó con el pijo descafeinado y nos miraron con miedo.

JULIA: ¿Qué ha pasado aquí?… ¿ya os habéis enterado?

LOLA: ¿Enterarnos de qué?

ADRI: Casi nos detienen en la Universidad Francisco de Vitoria. ¿Ha venido aquí algún policía?

FLORIEKE: ¿¿¿¿CÓMOOO??? ¿Pero qué habéis hecho?

LOLA: Ay Florieke, ¡qué bien lo hacen!, ¿eh?, menudo GRAN equipo de captación que tienes.

El sabor del triunfo no lo podría empañar en ese momento ni la peor de las noticias.

LOLA. Día 17: Explotación ilegal (al cuadrado)

Tic, tac, tic, tac, tic, tac

La puntualidad se ha impuesto por decretazo en todos los despachos de la cooperativa. Aun así, los hay que como Puri van por libre. No hay día que no llegue a casa al borde del desaliento y con el desayuno en la garganta pero, eso sí, los quince minutos de retraso de rigor que nadie se los quite: FALTA LEVE. Si Curro se toma una cañita entre reparto y reparto: FALTA GRAVE. Cuando mamá intoxica (bendice) los ingredientes con incienso antes de ponerse a cocinar: FALTA GRAVE NIVEL 2++.

Las normas son claras, firmadas por contrato de letra pequeña: la acumulación de errores puede acabar en una reducción del 25% del salario o en un aumento de la jornada laboral sin remuneración.

PIM, PAM, PIM, PAM,

Florieke ha adoptado medidas de manual tecnócrata y, por sus santos huevos, ha augurado una recuperación de los beneficios antes de las elecciones generales, que a ella ni le van ni le vienen, pero le sirven para marcarse un objetivo a corto plazo.

Fría como los nórdicos y mala como un demonio, de perroflauta ya solo le quedan cuatro rastas mal puestas. Mucha furgo hippie con corazoncitos pero, a la hora de la verdad, saca el látigo como la casta.

Toñi ha dicho que ya no puede más y ha pedido la baja por depresión. En observaciones, la médica ha pedido pruebas del tipo de trabajo que realiza. Florieke se ha puesto nerviosa y le ha concedido unas vacaciones de despido, después de soltarle la mayor bronca del siglo y de descontarle el sueldo de los últimos tres meses (por bocazas).

Si Toñi trabajara en Ara para Costancio Ortega, le habrían sellado la boca con silicona hace tiempo. La muy cotorra es capaz de ametrallar al primero que pille con 100 palabras por minuto, sin respirar. Que si la vecina se ha comprado un coche, que si el cartero se ha liado con la portera, que si el Chino de la esquina cierra a mediodía siendo Chino, que si Monedero es un chorizo….y, al final, COMO YO YA ESTOY FUERA DE JUEGO Y NO SUPERVISO NADA, la mujer la ha liado parda.

En las últimas tandas de magdalenas, Toñita, más preocupada de darle a la lengua que a la masa, ha confundido el detergente con la levadura y lo ha rellenado de alubias en vez de pistachos. Yo sé que no lo hace con maldad, pero Rastas ha acabado con un lavado de estómago en urgencias y, si no las hubiera probado antes de venderlas, seríamos la apertura de informativos Telecinco.

Adri me lo ha contado todo. El nuevo pijo ha venido a verme justo en ese momento en el que yo no quería ver a nadie. Me tienen aislada, amargada, aburrida, cansada, hasta el moño…pero, cuando me necesitan, bien que me buscan.

ADRI: Lola, siento lo del otro día. Yo quería ayudarte pero justo estaba con Julia cerrando un trato y ya sabes… Perdóname. Vuelve al lío. Habla con la hierbas. Sin ti esto es un desastre.

Contenta me tiene. Te hago caso, paso de ti, te miro, te ignoro, te vuelvo a mirar con ojos de perro pachón y… vuelvo a caer. Le hubiera dado un guantazo a mano abierta pero me quedé quieta, muy quieta, disfrutando de que me comiera tanto la oreja.

En el fondo, a nadie le amarga un dulce y a todos nos gusta que nos bailen el agua.

Quince minutitos más de peloteos y halagos y hasta me pensaba lo de alzarme en armas y volver a la primera línea del negocio.

Tic, tac, tic, tac

LOLA. DÍA 14: Este año ha sido una mierda, pero gracias por haber formado parte de él…

Me dan nauseas todas esas fotos chachimolonas de la gente que hace balance del 2014 y se empeña en pintar el mundo de nubes de colores, piruletas de corazones, sonrisas sin caries y otras gilipolleces varias. Cuánto daño ha hecho Mr. Wonderful.

Señores, el año que acaba ha sido, objetivamente, un nido de virus, guerras y chorizos. Cuando vi el otro día el discurso del presi Rojoy pensé, no sé que se fuma o se mete por las mañanas, pero yo quiero un poco de esa mierda. Que alguien me lo explique, pero yo los únicos brotes verdes que veo son los de las plantas de casa de Adri (y ya ni eso porque últimamente no hay buenas cosechas).

En fin, no quiero ser pesimista ni joderle las sesiones de abrazoterapia a mamá y a Julia, pero aquí los únicos que son plenamente felices, sin falsas apariencias y en toda su esencia, son el abuelo y el gato. Descartes llegó a casa en los huesos y ahora parece una muñeca rusa que podría haberse comido perfectamente a otros 5 o 6 gatos más.

Si nos atenemos a las cuentas, a la hora de la verdad Mariano ha sacado más beneficios como latero cervecero y como lotero autónomo que los demás con la cooperativa. Él ha pagado gran parte de las facturas y del alquiler. Sin el yayoflauta este barco ya se habría hundido.

Aun así, el negocio de las magdalenas de la risa seguirá hacia adelante, más que nada porque Florieke le ve un gran futuro y augura un 2015 de grandes progresos bajo su mando y a pesar de mi sindicalismo.

Yo no haré ningún propósito porque sé que no los voy a cumplir. No dejaré de fumar ni de beber. No tendré un novio formal ni siquiera un amante bandido. No aprenderé inglés porque en Chile no me hará falta y tampoco iré al gimnasio porque el deporte es peligroso en sí. Me limitaré a seguir el principio budista de la paciencia que buena falta me hace, sobre todo en estos días.

Odio la Navidad, especialmente la Nochevieja. Este año vino a cenar toda la cooperativa y, claro, Puri se empeñó en preparar el cordero con una receta ancestral de no sé qué antepasados. Al final, la carne estaba tan requemada que tuvimos que llamar al Telekebab. El servicio de comida rápida de Abdul llegó a las once y media, justo a tiempo para evitar que Elvira se comiera la uñas. El pollo estaba frío, olía a pies y sabía a plástico. Al final tuvimos que apañarnos con unos sándwiches.

Lo mejor llegó con las uvas. No tocábamos ni a dos por cabeza. Julia decía que si no estaban peladas no se las comía. Le tiré una a la cabeza al grito de “¡pija de mierda!” y comenzó la batalla campal. Todos contra todos en plenos cuartos. Cuando sonaron las doce campanadas ya no había munición. Rápido buscamos aceitunas, guisantes o Racasitos, pero como no quedaba nada, el abuelo sacó sus pastillas y empezó a repartirlas como los Ferrero de la Preysler. Adiós a la  tensión, adiós a la artrosis, adiós al protector de estómago…

El 2015 había llegado sin la tradición. La mala suerte se cernía sobre nuestras cabezas. Había que hacer algo para alejar el mal y mamá optó por sacar 10 botellas de cava marca Noche, vasos de plástico y hacer un brindis que sirviera de amuleto.

ELVIRA: Este va a ser un año fabuloso y me alegra que vayáis a formar parte de él.

Después nos obligó a formar un círculo para apretarnos las manos y pedir con fuerza un deseo. Para completar la cadena del ridículo había que dar dos vueltas, agacharse con los ojos cerrados y levantarse dando un salto. Suspiré. Por Buda, que el 2015 traiga algo de cordura a este antro.

ADRI: Lola, ¿tú qué has pedido?

LOLA: Igualdad, que acaben las guerras, justicia…ya sabes, me gustan los retos.

ADRI: Pues yo en el 2015 simplemente quiero estar contigo.

Me subió un cosquilleo por el intestino, una mariposa de ardores que terminó en nausea. Tanto alcohol de marca blanca no puede ser bueno.

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LOLA. DÍA 13: Manos al aire

Orden del día: trabajar la imagen corporativa del producto. En el grupo de Whatsapp que tenemos (happy bollos) dejé muy claro que la reunión empezaría a las 6 de la tarde pero, como siempre, la Puri no llegaba. Apareció media hora después con el mandil colgando del cuello y la Pronto en la mano.

PURI: ¿Se puede saber qué es tan importante? Lola, ¿ya la has liado otra vez?

JULIA: Nada, resulta que a la niña se le ha ocurrido que tenemos que decidir entre todos el color de los envoltorios de las magdalenas, una decisión de vida o muerte, vamos.

PURI: ¿Me estás diciendo que me he perdido el final de “Amar en tiempos tormentosos” por esta gilipollez? ¡Venga hombre, que alguien eche a esta muchacha de una vez que nos va arruinar el negocio y a mí me está agotando la santa paciencia!

LOLA: Puri, tú tienes de santa lo que yo de monja. Bien que cuando repartimos los cuartos estás aquí la primera, pero si hay que pensar, rápido te escaqueas.

ABUELO: Bueno, bueno, calma. Escuchemos a Lolita.

ELVIRA: El diseño del producto es muy importante. Vengaaa, ¡callaros!, que cuanto antes acabemos antes nos vamos.

LOLA: Vivimos en los tiempos de la imagen y los colores que nos representen deberán estar perfectamente definidos.

RASTAS: Maja, vete al grano que no tenemos toda la tarde.

LOLA: A ver, en la pizarra hay varios colores. Elegiremos uno para los nuevos envoltorios de las magdalenas. Como a mano alzada siempre hacéis trampas, sobre todo Curro que vota a todo que sí, pues vamos a establecer un sistema de votación que ya quedará registrado para todas las asambleas.

CURRO: ¿Para esto he salido yo antes del curro? ¡Qué bobada!

LOLA: A ver, si levantamos las dos manos y las movemos a la vez, eso quiere decir que sí.

PURI: ¿Así?

LOLA: No Puri, no es como si estuvieras bailando el Aserejé, es más del estilo como si te estuvieras secando las uñas…Bien, así. En el caso de que queramos decir que no nos gusta, levantamos la mano izquierda y la bajamos hacia el suelo, como cuando el abuelo mata moscas.

JULIA: ¿Y si hacemos el pino puente qué significa, que eres tonta de remate?, ¿pero tú te crees que esto es Barrio Sésamo?

Julia se levantó echa una furia y se fue. Los demás la siguieron como ovejas al pastor y sólo el abuelo se quedó ensayando las nuevas formas de voto. El pobre estaba más perdido que cuando de pequeñas íbamos a la Feria de Abril y nos intentaba enseñar a bailar Sevillanas.

No me rendiré. La falta de cultura democrática no acabará con mi deseo de establecer mecanismos justos dentro de la cooperativa. Una pequeña derrota no me alejará de mi gran victoria.

Paseé toda la tarde por el parque para masticar la indiferencia que el mundo tenía hacia mí. Era uno de esos días en los que no quería volver a casa pero no me quedaba más remedio. Al entrar, no me esperaba encontrar un guateque tan molón.

¿Maletas en la puerta? Rob había acabado su etapa de eterno vividor. Lloraba porque se marchaba y le agradecía eternamente a Mamá su hospitalidad. Papá no estaba porque, la verdad, seguro que deseaba librarse del Erasmus más gorrón y borracho que habíamos albergado en casa. Cuando me vio, de la emoción me cogió para bailar y decirme, en un español poco claro, que a pesar de nuestras diferencias yo le caía bien.

Adri revoloteaba por el salón achispado por la cerveza y seguro que por alguna que otra magdalena de más.

ADRI: ¡Cambio de pareja! Lady, ¿me dedicas este baile?

Reggae a modo de pasodoble. Lo más divertido que había visto nunca. Después de que Adri me pisara media docena de veces y de que se me acercará peligrosamente, decidí que lo mejor era tomar el aire en la terraza.

Me miró fijamente a los ojos y se acercó lentamente. Me quedé a un palmo de saber si besaba bien…

ABUELO: ¡Qué viva la juventud!, pero que yo me aclare, ¿eres Julia o Lola?…Más que nada por si él tampoco lo tiene claro.

LOLA. DÍA 12: Todo va a cambiar…

Señores, me declaro culpable y a mucha honra. Esta cooperativa necesitaba una rebelión y yo he sido la única con “un par” que se ha atrevido a decirle a esta panda de locos que el negocio hay que llevarlo por otro camino diferente.

Cada semana habrá que celebrar asambleas democráticas para que cada uno exponga sus ideas y la evaluación del estado de las cuentas la haremos entra todos. No se tomará ninguna decisión sin que previamente haya habido un debate, desde la compra de la harina, pasando por la hierba hasta cómo se llevará a cabo la distribución.

Pero que quede claro que no me echarán ni con agua caliente. YO he sido promotora de la idea, YO he regado las malditas plantas, YO tengo amigos hasta en el infierno y me necesitan, lo quieran o no.

Julia tenía una cara que mezclaba el ceño fruncido de Ana Pastor con la mala hostia del director de informativos de TVE. Me pedía que me callara constantemente, pero mi palabra tenía más poder que sus órdenes.

A nadie le sorprendió mi discurso coherente y cabal. Curro me llamó populista y Puri, demagoga (¿sabrá la pobre lo que significa?)

Sólo el abuelo me apoyo sin condiciones y con mano alzada, sin dudar.

MARIANO: Yo doy mi voto en público y delante de ella. Mi Lolita habla como una buena LÍDER y tiene mucha razón. Se tiene que quedar.

Los demás querían debatir y votar a puerta cerrada, como hacen los derechones y los mercenarios. Salí dando un portazo dispuesta a esperar en el pasillo el veredicto pero, para relajar tensiones, el abuelo me propuso algo mejor.

Desde hace un par de meses, Mariano imprime números de lotería de Navidad y los vende junto a la cola de doña Manolita. Las señoras se pelean por sus décimos porque se ha inventado que, en los últimos tres años, ha repartido dos gordos y algún que otro tercer premio.

Ya no sabía dónde había más cola. Durante toda la tarde no dejé de vender suerte con 5 euros de recargo que iban a mi bolsillo íntegramente. Calculé más beneficios en una sola jornada que en todo un mes con la cooperativa.

De vuelta a casa, pensé en decirles a los de las magdalenas que me iba yo por la puerta grande y que con el abuelo me sobraba y me bastaba para hacerles la competencia. Esperaba una expulsión inminente pero me sorprendí. Adri había sido mi salvador. Su voto me había subido de nuevo al barco.

JULIA: No te fíes mucho que ya estaré yo vigilándote las espaldas para que no hagas de las tuyas.

LOLA: No me tengas miedo sólo porque soy mejor que tú y sin prepotencia.

Soy una gran líder. Con mis nuevos métodos esta cooperativa saldrá a flote.