JULIA. DÍA 19: Hoy le he visto… le he visto y me ha mirado ¡Hoy creo en Dios!

Por fin. Ha pasado. Le he vuelto a ver. Yo salía de la Facultad de Filosofía porque había ido a entregar un pedido (iba rollo casual, con vaqueros, converse y jersey básico) cuando lo encontré charlando animadamente con mi hermana. Se me paró el corazón. Iba sin uniforme. Me lancé rápidamente a ellos porque la aversión de Lola a las Fuerzas de Seguridad es superada por sus ganas de fastidiarme y la veo muy capaz de flirtear con él solo para darme en las narices.

YO.- ¿Conoces a mi hermana?

Me encanta decir esa frase y ver la cara que se le queda a la gente. La de mi poli era la clásica de “hostia, son gemelas y estoy hablando con esta pensando que era la otra”.

LOLA.- Creo que me has confundido con Julia. (A mí) Me está preguntando por las magdalenas.

JULIA.- ¿Ah sí? ¿Quieres probarlas?

LOLA.- ¿Es colega tuyo? Le he dicho que no servimos en la facul porque hemos tenido movidas. Mejor pásate por casa o…

Hubiera preferido que le estuviera tirando los trastos en lugar de delatarnos de una manera tan estúpida.

YO.- Lola, este es el policía que resolvió el malentendido en la Francisco de Vitoria.

La cara de mi hermana fue mejor aún que la del poli.

LOLA.- Bueno, creo que te has equivocado.

YO.- Qué casualidad que nos hayamos encontrado precisamente aquí, ¿verdad?

POLICÍA GUAPO.- Pues sí.

YO.- Lola, te llama Adrián, no sé qué de unos apuntes.

LOLA.- ¿Qué apuntes? Si ya hemos acabado la carrera.

YO.- Pues algo necesita de ti urgentemente, Lola.

Lo de la telepatía de los gemelos es una leyenda urbana.

YO.- Aún no me has dicho cómo te llamas.

POLICÍA GUAPO.- Me llamo Pablo.

Pablo y yo dimos una vuelta por el campus mientras charlábamos sobre mi vida en London y un poco de todo, lo típico para empezar a conocerse. En plan súperbien. Es que me parece alucinante que me haya estado buscando por todas las universidades de Madrid. Porque es obvio que lo ha hecho.

Cuando llegué a casa me esperaba la Inquisición.

LOLA.- Julia, sabía que eras tonta, pero no creía que tanto.

JULIA.- Perdona, la que ha estado a punto de largarle todo a un perfecto desconocido que ha resultado ser un policía eres tú.

ADRIÁN.- Julia, tenemos que tener mucho cuidado con él. No sé cómo coño nos ha encontrado.

JULIA.- Ya, es que le gusto un montón, ¿verdad?

ADRIÁN.- No le molas una mierda, te ha buscado porque nos está investigando.

Adrián está tan celoso que no sabe qué inventar.

LOLA.- Si te vuelvo a ver con ese pitufo te reviento la cabeza.

Se acabó la dialéctica y la retórica y las chorradas esas de filósofos. Un amor imposible. Me encanta.

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LOLA. DÍA 18: Huelga general

Ayer compré unas cartulinas blancas y les pegué unos palos de fregona. El abuelo me ayudó a escribir las consignas con rotuladores de colores y quedaron unas pancartas preciosísimas, dignas de exposición.

“Por un empleo ilegal, pero digno”

“Los delincuentes también tenemos derechos”

“El rastas y la novia nos dejan sin futuro. Yo hoy no cocino magdalenas en defensa de mis derechos laborales”

Con todo el tinglao montado, reuní con carácter de urgencia y extraordinario a toda la cooperativa (menos a los jefazos). Me puse mi ropa más borroka y repartí panfletos comunistas a diestro y siniestro. Puri y Toñi estaban tan agotadas que prometieron secundar la huelga todos los días que hiciera falta. No dormían más de tres horas seguidas por la presión de trabajo a la que estaban sometidas y ya no tenían ni siquiera tiempo para ver “Amar en tiempos dispersos” o para leer la Pronto. Con el cotilleo habíamos topao.

El abuelo, que se puso vaqueros rotos para la ocasión, propuso hacer un escrache en la casa de Florieke y Mamá, sorprendentemente, no se opuso a nada. Debe ser que se le  estaban agotando todas sus reservas de paciencia y positividad.

La huelga general era un hecho. Todos los votos a favor pedían venganza y a nadie pareció importarle que Julia y Adri no estuvieran presentes (¿dónde se habrían metido?). Ahora lo importante era plantarle cara a la nórdica y a su guardaespaldas rastroso.

Florieke llegó como todas las mañanas con el cronómetro en la mano y, al no ver a nadie en la cocina, puso el grito en el cielo. Me levanté con calma y le dije que estábamos de huelga.

FLORIEKE: ¿Cómo?, ¿con qué derecho?, ¿tú no te das cuenta que no está el negocio como para perder el tiempo?

LOLA: ¿Y tú no te das cuenta de que no puedes tratar a la cooperativa como a tus esclavos?

Cogió el móvil con rabia pero nadie le contestó, sólo su novio acudió para consolarla.

FLORIEKE: ¿Sabes qué?, no os necesito. Me valgo y me sobro yo solita. Ya me suplicaréis que os readmita.

La dejé hablando sola y me volví a dormir plácidamente. Sus gritos me despertaron a las dos horas cuando salí a comprobar el desastre de magdalenas que había hecho. La levadura no había subido y el sabor era peor que el de las que hacía mamá en sus inicios.

FLORIEKE: A ver Lola, ¿cuáles son tus condiciones?

LOLA: Estaré de nuevo al frente de la supervisión y en la captación de clientes. Además dejarás de poner normas absurdas. Adiós a temporizar el trabajo y a las prohibiciones. Deja a la gente que esté contenta y feliz y aumentará la producción.

FLORIEKE: Son unos vagos. Sólo saben funcionar bajo el látigo como todos los españoles.

Poco a poco, todos los miembros de la cooperativa que estaban escuchando tras la puerta entraron en la codina con ganas de pillar un cuchillo y cortarle la lengua.

FLORIEKE: Está bien. Relajare los tiempos de trabajo, pero seguiré controlando todo muy de cerca. Lola podrá volver a la supervisión en la cocina pero no a la captación de clientes porque Julia y Adri hacen un gran equipo.

Justo en ese instante de revuelo, la pija llegó con el pijo descafeinado y nos miraron con miedo.

JULIA: ¿Qué ha pasado aquí?… ¿ya os habéis enterado?

LOLA: ¿Enterarnos de qué?

ADRI: Casi nos detienen en la Universidad Francisco de Vitoria. ¿Ha venido aquí algún policía?

FLORIEKE: ¿¿¿¿CÓMOOO??? ¿Pero qué habéis hecho?

LOLA: Ay Florieke, ¡qué bien lo hacen!, ¿eh?, menudo GRAN equipo de captación que tienes.

El sabor del triunfo no lo podría empañar en ese momento ni la peor de las noticias.

JULIA. Día 18: Yo no he sido

He decidido firmar, por fin, esa hoja que tiene mi hermana para conseguir que los policías lleven número de identificación. Y pienso hacer otra para que lleven también el número de móvil.

YO.- ¿Puedo ayudarle en algo, agente?

Había pasado de estar en una película de terror en el despacho del decano al que nos habían confinado con zombis economistas aguardando en el pasillo a una comedia romántica de Jennifer Aniston.

LAURA.- Me han drogado.

Laura se había revelado en una Legionaria de Cristo muy loca.

POLICÍA 2.- Eso ya lo vemos.

LAURA.- Quieren que venda magdalenas con marihuana en la copistería de la universidad.

La Policía 2 reprimió una risilla, pero Policía Guapo parecía tomárselo muy en serio. Todo un profesional.

POLICÍA 2.- A ver, documentación.

Le enseñamos a la mujer nuestros DNI. Me fijé en que en la bandolera de Adrián no estaba la caja con los muffins degustación. Debía de haberlos tirado a alguna papelera en un descuido.

ADRIÁN.-Agentes, nosotros solo le hemos ofrecido a Laura una magdalena que hacemos nosotros mismos, pero se ha enfadado (no sé muy bien por qué) y la ha tirado al suelo.

LAURA.- ¡Está mintiendo!

YO.- Todo ha sucedido como dice mi compañero, agente. Pero nosotros no tenemos ningún problema en que nos registren, no llevamos nada ilegal.

Policía 2 se empezó a toquetearnos a mí y después a Adrián para ver si llevábamos algo. Qué mala suerte.

POLICÍA GUAPO.- (Al decano) ¿Usted ha visto algo?

DECANO.- No, señor. Los alumnos escucharon gritar a Laura y corrieron a llamarme.

POLICÍA 2.- Aquí no hay magdalenas, ni porros, ni nada. Voy a preguntar a los alumnos.

Policía 2 salió del despacho para interrogar a los zombis econométricos.

LAURA.- Porque lo habrán tirado, pero llevaban una caja con magdalenas pequeñitas.

YO.- Nosotros por colaborar con las Fuerzas de Seguridad, lo que sea. Si tenemos que ir a comisaría a prestar declaración…

Adrián me lanzó una mirada reprobatoria.

POLICÍA GUAPO.- ¿Qué hacíais aquí?

YO.- ¿Cómo?

POLICÍA GUAPO.- Si no sois de esta universidad, ¿qué hacíais aquí?

ADRIÁN.- Queríamos hacer una fotocopia del DNI.

LAURA.- Es mentira, agente, a mí no me dijeron nada de eso.

POLICÍA GUAPO.- ¿Y dónde está el resto de magdalenas?

ADRIÁN.- Nos las hemos comido. Solo nos quedaba una, la que se comió Laura. ¿En serio se ha creído esa historia? ¿La de vender magdalenas de marihuana en una copistería?

Policía 2 entró por la puerta para interrumpir la interpretación de Oscar de Adrián.

POLICÍA 2.- Nadie ha visto ni oído nada. No hay indicios de delito, así que nosotros no vamos.

LAURA.- ¡¿No me creen?!

DECANO.- Laura, por favor. Anda vete a casa a descansar y deja de ponernos más en ridículo.

YO.- ¿Seguro que no hace falta que vayamos a comisaría?

POLICÍA GUAPO.- No es necesario señorita. (Pausa) De momento.

Policía Guapo me miró por última vez antes de salir del despacho. Sabía que yo era culpable.

Y no sé por qué, pero eso me resulta muy, muy excitante.

LOLA. Día 17: Explotación ilegal (al cuadrado)

Tic, tac, tic, tac, tic, tac

La puntualidad se ha impuesto por decretazo en todos los despachos de la cooperativa. Aun así, los hay que como Puri van por libre. No hay día que no llegue a casa al borde del desaliento y con el desayuno en la garganta pero, eso sí, los quince minutos de retraso de rigor que nadie se los quite: FALTA LEVE. Si Curro se toma una cañita entre reparto y reparto: FALTA GRAVE. Cuando mamá intoxica (bendice) los ingredientes con incienso antes de ponerse a cocinar: FALTA GRAVE NIVEL 2++.

Las normas son claras, firmadas por contrato de letra pequeña: la acumulación de errores puede acabar en una reducción del 25% del salario o en un aumento de la jornada laboral sin remuneración.

PIM, PAM, PIM, PAM,

Florieke ha adoptado medidas de manual tecnócrata y, por sus santos huevos, ha augurado una recuperación de los beneficios antes de las elecciones generales, que a ella ni le van ni le vienen, pero le sirven para marcarse un objetivo a corto plazo.

Fría como los nórdicos y mala como un demonio, de perroflauta ya solo le quedan cuatro rastas mal puestas. Mucha furgo hippie con corazoncitos pero, a la hora de la verdad, saca el látigo como la casta.

Toñi ha dicho que ya no puede más y ha pedido la baja por depresión. En observaciones, la médica ha pedido pruebas del tipo de trabajo que realiza. Florieke se ha puesto nerviosa y le ha concedido unas vacaciones de despido, después de soltarle la mayor bronca del siglo y de descontarle el sueldo de los últimos tres meses (por bocazas).

Si Toñi trabajara en Ara para Costancio Ortega, le habrían sellado la boca con silicona hace tiempo. La muy cotorra es capaz de ametrallar al primero que pille con 100 palabras por minuto, sin respirar. Que si la vecina se ha comprado un coche, que si el cartero se ha liado con la portera, que si el Chino de la esquina cierra a mediodía siendo Chino, que si Monedero es un chorizo….y, al final, COMO YO YA ESTOY FUERA DE JUEGO Y NO SUPERVISO NADA, la mujer la ha liado parda.

En las últimas tandas de magdalenas, Toñita, más preocupada de darle a la lengua que a la masa, ha confundido el detergente con la levadura y lo ha rellenado de alubias en vez de pistachos. Yo sé que no lo hace con maldad, pero Rastas ha acabado con un lavado de estómago en urgencias y, si no las hubiera probado antes de venderlas, seríamos la apertura de informativos Telecinco.

Adri me lo ha contado todo. El nuevo pijo ha venido a verme justo en ese momento en el que yo no quería ver a nadie. Me tienen aislada, amargada, aburrida, cansada, hasta el moño…pero, cuando me necesitan, bien que me buscan.

ADRI: Lola, siento lo del otro día. Yo quería ayudarte pero justo estaba con Julia cerrando un trato y ya sabes… Perdóname. Vuelve al lío. Habla con la hierbas. Sin ti esto es un desastre.

Contenta me tiene. Te hago caso, paso de ti, te miro, te ignoro, te vuelvo a mirar con ojos de perro pachón y… vuelvo a caer. Le hubiera dado un guantazo a mano abierta pero me quedé quieta, muy quieta, disfrutando de que me comiera tanto la oreja.

En el fondo, a nadie le amarga un dulce y a todos nos gusta que nos bailen el agua.

Quince minutitos más de peloteos y halagos y hasta me pensaba lo de alzarme en armas y volver a la primera línea del negocio.

Tic, tac, tic, tac

JULIA. Día 17: Armas de seducción masiva

Vale, sí. Me he emocionado demasiado al recibir el cargo de Relaciones Exteriores. En cualquier empresa del mundo me hubiera venido genial ser bilingüe y tener seis cursos de marketing y ventas, ¿pero en esta? ¿Qué más da? Si nos detienen, lo hará la policía, no Scotland Yard, que tiene inglés nivel medio hablado y escrito, como buen cuerpo nacional que es.

Me llevo a Adrián de ayudante para que lleve la cajita con los muffins de degustación (hay que conquistar al cliente a través de todos los sentidos). Le he puesto una camisa de mi padre, le he peinado un poco y he descubierto que debajo de las greñas tenía unos ojos hasta bonitos. No tiene mal gusto Lola.

En la Universidad Francisco de Vitoria nos ha recibido una chica con un outfit que me ha dejado sin palabras. Yo siempre me meto con la forma de vestir de Lola, pero al menos ella hace una apuesta clara hacia el perroflautismo, no se le puede reprochar indefinición. La encargada de la copistería era… algo así como una hermana ursulina, con falda gris por debajo de las rodillas y jersey de cuello redondo. Tenía delante mi nuevo reto: convencer a una chica sacada del videoclip Amo a Laura de que vendiera magdalenas con marihuana.

YO.- Hola, buenos días, ¿cómo te llamas?

HERMANA URSULINA.- Laura.

Dios, no podía ser peor.

YO.- Laura, mira, somos Adrián y Julia y queremos hablar contigo un ratito si puede ser. ¿Eres la responsable de la copistería, no?

LAURA.- Bueno, es mi jefe pero ahora no está.

YO.- Muy bien. Pero seguro que tú eres de su entera confianza.

Laura sonrió un poquito. Qué fácil.

YO.- Adrián.

Adrián sacó un muffin de degustación de chocolate negro fondant, naranja, arándanos y aroma de vainilla y se lo tendió a Laura. Cuando Lola se pone, se pone.

LAURA.- Muy amable, verá usted, pero ya he desayunado.

YO.- Ay, Laura, que tenemos tu edad, no nos llames de usted. Anda, dale un mordisco.

LAURA.- Es que no sé qué quieren. Va a salir 2º de Econometría de ADE y…

Le tuve que dar un empujoncito para que mordiera el muffin. Se le iluminó la cara. Si es que cuando Lola se pone, se pone.

LAURA.- Está buenísimo. ¿De qué es?

YO.- Lleva chocolate fondant, naranja, arándanos…

ADRIÁN.- Aroma de vainilla.

YO.- Y un ingrediente especial.

LAURA.- ¿Canela?

ADRIÁN.- No exactamente.

LAURA.- ¿Miel?

YO.- No.

LAURA.- Ay, es eso que le ponía mi abuela al bizcocho, una levadura especial…

YO.- Por ahí vas bien. Es un condimento especial.

Silencio incómodo.

LAURA.- ¡Ah! ¡¡¡Es hierbabuena!!!

Por fin lo pilló.

ADRIÁN.- ¡Eso es!

YO.- Muy bien. Cultivada por nosotros mismos. Vamos, que pasaría hasta controles de Sanidad.

LAURA.- Bueno, y ¿qué queréis de mí?

YO.- Que las vendas.

LAURA.- ¿En la copistería?

YO.- Claro, mujer.

LAURA.- ¿Pero qué sentido tiene eso?

YO.- Mucho. Es un sitio discreto pero a la vez muy frecuentado por jóvenes alumnos a los que les apetece divertirse un rato.

LAURA.- ¿Haciendo fotocopias?

YO.- Comiendo magdalenas. Verás, hay varias facultades más que las venden. Si somos prudentes y actuamos con prudencia y cautela no tiene por qué pasar nada.

LAURA.- Claro, por los controles de Sanidad y eso, ¿no?

YO.- Sssí.

Ya estaba Laura hablando en clave. Qué chica más discreta, con ella no íbamos a tener ningún problema.

LAURA.- Lo siento, pero no lo veo. Hablad mejor con mi jefe, que viene mañana. Yo creo que deberíais hablar con los de la cafetería. Tienen una bollería industrial malísima, seguro que les interesa. Con lo bien que huelen, seguro que en cuanto saquen una bandeja a la barra, vuelan.

Ay madre, que lo de hierbabuena no era ironía.

YO.- Laura, verás, es que el condimento especial que tienen estos muffins no es hierbabuena, es… marihuana.

LAURA.- ¡¿Droga?!

Laura dejó de estar iluminada por ese aire monjil y angelical para parecer poseída por el demonio. De inmediato, profesores y alumnos salieron de clase y nos cerraron el paso a la salida, en plan película de terror.

-Tranquila, que por cinco magdalenas tamaño degustación no nos llevan a la cárcel.-me susurró Adrián en medio de todo el jaleo.

Entonces llegó la policía. O mejor dicho, EL POLICÍA.

Que me detenga. Soy una mentirosa.

LOLA. DÍA 16: Pringada con contrato indefinido

Ayer, cuando llegué a casa, todo me daba vueltas. Primero pensé que eran los efectos del submarino del Rustrel, pero no, era la decoración de las paredes. Los símbolos del yin yang habían sustituido los cuadros y las fotos de la comunión. Si mirabas fijamente, podías quedar hipnotizado o tonto de remate.

En medio del salón, un Buda del aspecto de Kiko Rivera me pegó un susto de muerte. Después de tropezar con las velas aromáticas y el incienso, logré esquivar a la manada de gatos chinos que movían el brazo y, por fin, llegué sana y salva a la cocina. Mamá, con un mono rojo y una cuerda a la cintura (todo comprado en el Trimark), permanecía en estado de Nirvana inalterable leyendo el Sistema taoísta de rejuvenecimiento. Al verme, emocionada, me recitó los mantras de sus nuevas creencias y su plan para exprimir todos los conocimientos espirituales de “la China”.

Jian Hao “Manolo” se quedó petrificado al contemplar semejante horror vacui pero peor fue la cara de Elvira cuando “la China” le soltó, sin anestesia, que prácticamente era más ateo que Pablo Iglesias.

Cada día me cae mejor nuestro nuevo inquilino porque es el único inteligente que no me ha dejado de lado y además me respeta. El resto, en fin, los mandaría a la mierda sin retorno. Resulta que ahora la cooperativa ha decidido prescindir de mis servicios como captadora de nuevos clientes y me ha delegado al puesto de pringada. Me llaman técnico de transporte de ingredientes por no decir “gilipollas que se va a un polígono de Leganés a comprar la puñetera harina”. Encima, ahora hay que cronometrar el tiempo que tardamos en desempeñar nuestras tareas y plasmarlo en una hojita para notificar cualquier movimiento.

  • Dos horas de metro (tres trasbordos y, para más colmo, con el billete caro de la zona B2)
  • Quince minutos discutiendo con los testigos de Jehová que me querían raptar
  • Treinta minutos más andando perdida entre los almacenes de Hiper Asia (con el carrito de la compra de la Puri que está medio destartalado)
  • Cuarenta minutos de cola

Y todo este suplicio…¿para qué?, ¿para descubrir que la harina es más cara en el Hipermercado Supra que en el pakistaní de al lado de casa? Como no tenemos un carnet de empresa legal o de autónomos, pues no nos hacen descuento y al final hasta tuve que poner pasta de mi bolsillo porque ni siquiera con el bote que nos dan para las dietas era suficiente.

Si con esto no bastaba, para rematar la jornada el carromato se me rompió  y ningún cani de tuning se paró a echarme una mano. Desesperada, con los tres sacos de dos kilos cada uno a cuestas, llamé a Adri. (S.O.S)

ADRI: Luego te llamo que estamos en una reunión en la Francisco de Vitoria…

PI PI PI PI PI

¿En la Francisco de QUÉE???? O sea que Julia se lo había llevado de guardaespaldas o como chulo de p… pijas. ¿Dónde quedaba ese deseo del año nuevo de “Lola en este 2015 quiero estar cerca de ti”?, para que después, cuando lo necesitas, que esté bajo las faldas de la otra.

Cuando, ¡ALELUYA!, logré regresar a casa (en la furgoneta de un amable Richard que se ofreció a llevarme) aluciné al ver a Julia con el engendro de Adri (pantalones de tela, camisa, ¡CORBATA!! y zapatos de torero…) brindando por el éxito de su nueva cartera de clientes.

JULIA: ¿Qué tal Lola?, ¿cómo ha ido el aprovisionamiento de la materia prima?

LOLA: Genial, chachiguay, supercalifragisticoexpialidoso…

Abrí uno de los sacos y los purifiqué de la cabeza a los pies con la harina bendita.

¡¡Arriba la espiritualidad!!

JULIA. DÍA 16: “Expansión internacional. Vol II”

Confieso que para afrontar una reunión de la cooperativa me tengo que comer antes dos o tres muffins de los nuestros. Antes hacía el saludo al sol con mi madre, pero ya no es suficiente. Florieke todavía no conoce demasiado a los miembros y viene con una pizarra, una tablet y mucha ilusión.

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