LOLA. DÍA 12: Todo va a cambiar…

Señores, me declaro culpable y a mucha honra. Esta cooperativa necesitaba una rebelión y yo he sido la única con “un par” que se ha atrevido a decirle a esta panda de locos que el negocio hay que llevarlo por otro camino diferente.

Cada semana habrá que celebrar asambleas democráticas para que cada uno exponga sus ideas y la evaluación del estado de las cuentas la haremos entra todos. No se tomará ninguna decisión sin que previamente haya habido un debate, desde la compra de la harina, pasando por la hierba hasta cómo se llevará a cabo la distribución.

Pero que quede claro que no me echarán ni con agua caliente. YO he sido promotora de la idea, YO he regado las malditas plantas, YO tengo amigos hasta en el infierno y me necesitan, lo quieran o no.

Julia tenía una cara que mezclaba el ceño fruncido de Ana Pastor con la mala hostia del director de informativos de TVE. Me pedía que me callara constantemente, pero mi palabra tenía más poder que sus órdenes.

A nadie le sorprendió mi discurso coherente y cabal. Curro me llamó populista y Puri, demagoga (¿sabrá la pobre lo que significa?)

Sólo el abuelo me apoyo sin condiciones y con mano alzada, sin dudar.

MARIANO: Yo doy mi voto en público y delante de ella. Mi Lolita habla como una buena LÍDER y tiene mucha razón. Se tiene que quedar.

Los demás querían debatir y votar a puerta cerrada, como hacen los derechones y los mercenarios. Salí dando un portazo dispuesta a esperar en el pasillo el veredicto pero, para relajar tensiones, el abuelo me propuso algo mejor.

Desde hace un par de meses, Mariano imprime números de lotería de Navidad y los vende junto a la cola de doña Manolita. Las señoras se pelean por sus décimos porque se ha inventado que, en los últimos tres años, ha repartido dos gordos y algún que otro tercer premio.

Ya no sabía dónde había más cola. Durante toda la tarde no dejé de vender suerte con 5 euros de recargo que iban a mi bolsillo íntegramente. Calculé más beneficios en una sola jornada que en todo un mes con la cooperativa.

De vuelta a casa, pensé en decirles a los de las magdalenas que me iba yo por la puerta grande y que con el abuelo me sobraba y me bastaba para hacerles la competencia. Esperaba una expulsión inminente pero me sorprendí. Adri había sido mi salvador. Su voto me había subido de nuevo al barco.

JULIA: No te fíes mucho que ya estaré yo vigilándote las espaldas para que no hagas de las tuyas.

LOLA: No me tengas miedo sólo porque soy mejor que tú y sin prepotencia.

Soy una gran líder. Con mis nuevos métodos esta cooperativa saldrá a flote.

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