Lola. Día 24. Triángulo amoroso.

Elegí el restaurante vegetariano más caro de Tribunal. Menú para dos, 60 euros. Después podríamos tomar algo por Malasaña en una terraza tranquila…Estaba dispuesta a tirar la casa por la ventana. La ocasión lo merecía. Había asumido que Adri me gustaba y Julia me ayudó a dar el paso. Cogí el móvil y lo llamé. A las 10 nos veríamos en Fuencarral, pero esta vez no como amigos, no por mi parte.
Que tres son multitud es una verdad universal tan grande como la copa de un pino. La escena fue patética. Yo esperando sonriente a que Adri saliera del metro y él no venía solo. “El Chapas” se había acoplado porque sus amigos le habían dejado tirado. ¿Quién era capaz de soportar a aquel tostón de persona? Durante el primer plato nos deleitó con sus profundos conocimientos del Cosmos, en el segundo optó por darnos el coñazo con los libros de historias fantásticas que devora en el metro y en el postre dije que ya no podía más, demasiadas gilipolleces concentradas en un mismo menú.
Me atraganté cuando vi que el colega no pagó ni un duro y encima pidió café y chupito a mi cuenta. Pero lo que más rabia me dio es que Adri no se pispó de nada y me trató como a la amiga de siempre. ¡Joder!, era un bar de parejas con velitas y mierdas de esas. Tampoco había que ser muy listo para ver que había buscado algo de intimidad.

Respiré y no perdí la calma con la esperanza de que al acabar la cena “Chapas” se fuera a su casa rápido y nos dejara en paz. Me equivoqué. Lejos de eso, el cansino se empeñó en que comprásemos unas litronas (que yo ni siquiera podía probar) para beberlas en la Plaza Santa Ana. El plan menos íntimo y romántico que nunca hubiera podido imaginar.
Llegué a casa de bajón. No lo podía evitar. Hasta ahora había estado mucho mejor en mi papel de negar las evidencias de la atracción. Total, en la vida esas historias eran secundarias y la lucha por los derechos, la dignidad, el respeto…eran los pilares esenciales. “Déjate de chorradas Lola. Le gustas. El chico necesita un empujón”. Julia, en su nuevo papel de hermana alcahueta, me comió la cabeza para que no desistiera en mi conquista. Me aconsejó que le regalara el libro de Historias de Londres de Enric González porque seguro que le iba a gustar.

El plan era el siguiente: yo dejaba un sobre sin remitente en casa de Adri y dentro estaría el libro con una nota y una pista de quién era la admiradora. Del resto ya se encargaría Julia y, aunque no me fiaba, no me quedaba otra. Ella es la licenciada en amoríos y cuernos, la que sabe del tema para bien y para mal.

Y funcionó. Sé que Adri no me lo quiere decir porque es tímido pero desde que vio el regalo está más alegre, un poco embobado y hasta risueño. Creo que por fin lo ha pillado.

No sé qué es lo que ha hecho Julia pero lo tengo en el bote.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s