Lola. Día 14. Semana Rancia

Navalbotijo de los Serenos es nuestro destino vacacional desde hace cuatro años cuando perdimos todo el caché que nos quedaba (esquiar, viajes culturales, visitas a miradores) y nos resignamos a la huerta, las gallinas y las vecinas cotillas. Otra semana rancia más hicimos las maletas para pasar la pascua sin torrijas (Mamá solo permite que comamos magdalenas) y con un frio invernal que nos obliga a dormir debajo de cinco mantas aunque sea primavera.

Pero esta vez no fuimos solos. Erasmus también se apuntó. Le obligamos. Mamá tenía miedo de que si se quedaba solo en el piso la liara tanto que cuando volviéramos no hubiera ni casa. Para convencerlo de que se apuntara a la excursión el abuelo le dijo que había buenas mozas de pueblo y el pobre se emocionó con ampliar su mercado de mujeres. Lo que no sabe es que la media de edad supera los 70 y las jóvenes son más recias que comer un limón con sal.

Lo bueno es que no se aburriría practicando inglés porque…menudo sorpresón esta mañana cuando sonó el timbre. Al abrir la puerta pensé que era un cantante de estos por los que las modernas pierden las bragas (Supersubmarina o Lory Meyers). Tenía unas ondas tan perfectamente definidas que debía de dormir con moldes en la cabeza. Menudo tupe llevaba. El tipo olía a dinero y con ese acento inglés perfecto y cursi no podría ser otro que Michael. Ya estábamos todos.

El abuelo y papá contentos por visitar otra vez el pueblo soriano de la abuela. Los demás resignados a las preguntas absurdas de las cotorras que quieren ponerse al día.

Nada más llegar a la puerta de casa estaban Manola y Encarna preguntando quien era el mozo guapo que iba con  Julia. “Lola, aprende de tu hermana que con el tiempo se te pasa el arroz”. Después empezaron con que estoy flacucha y tengo mala cara. Dicen que me estoy echando a perder por la mala vida. De eso nada. Les contesté que no se preocuparan por mí. En verano les presentaría a Richard, mi futuro marido. “En cuanto salga de la cárcel nos vamos a casar. Además ya estoy embarazada y de trillizos”.

Menos mal que no todas son tan arpías. Herminia es un cielo. Solo sale de casa para ir al rosario y cuidarme las plantas que tengo en una parcela del abuelo. Con algo se tiene que entretener y a mí, sin saberlo, me está haciendo un gran favor…Al ir a verla me olió raro el ambiente. Dice que se le ha acabado la hierbabuena y que me ha cogido un poquito de la cosecha que huele muy bien. Herminia está muy sonriente, risueña, alegre. Da gusto verla así a sus 85 años.

Fuimos a dar una vuelta y a ver cómo estaba el cultivo. Al llegar solo quería llorar. La tierra estaba encharcada y las plantas ahogadas. Otra cosecha a la mierda. Herminia ya no se acuerda cuándo las tiene que regar y mira que se lo dejé todo bien apuntado…

Volví a casa de bajón. Mamá estaba encerrada analizando los tapetes de ganchillo. Había pensado hacer unos nuevos y modernos de patchwork. Le propuse que diéramos una vuelta pero se negó rotundamente. No quería ver a nadie. Cuando era novia de papá se cortó el pelo como un chico y le sacaron cantares muy crueles. Además decía que no le apetecía contagiarse de las energías negativas de la gente que solo sabe hablar con refranes agoreros.

El que estaba encantado era Michael. Las mujeres le invitaban a dulces y torrijas en todas las casas. Erasmus le hacía de traductor. Decía que le encantaría quedarse a vivir el pueblo, respirar aire puro, la naturaleza…Julia lo miraba con cara que “ni de coña pasamos aquí un día más”. Le dolían los pies de andar con tacones por las cuestas. No acababa de encontrar el estilo campestre.

A la hora de la cena volvió la pesada de la Manuela a ofrecer embutido. Y dale con la carne. No se enteran de que no me gusta. “Mira que eres rara hija”.

Les dejé sentados a la mesa y me fui a dar un paseo. Igual si me fumaba un canuto en frente de la casa de Encarna le daba tema de conversación para un rato…no vaya a ser que se le durmiera la lengua.

Papá me propuso que me fuera con los chicos a un campeonato nocturno de petanca. Mamá y Julia iban a hacer tapetes. Pasé.

Prefería ver a Montse, mi amiga de la infancia. Y eso que no me apetecía una mierda escuchar su actualización de la vida feliz con su novio de toda la vida.

A ver si pasan pronto estos días de circo que me hacen tan poca gracia.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s