JULIA. DÍA 13: El Hotel del Amor

Vivo en una casa de tarados. Ayer, mientras hacía la maleta para irme a las jornadas de formación, escuché cómo mi hermana y Adrián amenazaban a Erasmus. ¿Quién se han creído que son, los Soprano? No me ha gustado nada de lo que me he enterado: pertenecen a un mafia chunga. Mi hermana está echada a perder. La semana que viene, sin falta, lo soluciono y esta vez no me va a convencer el perroflauta de Adrián.

Al final me decidí a ir a las jornadas a las que me invitó Ismael. Con tal de salir de Lavapiés un par de días… además, así me iba a desconectar un poco de lo de Michael, que sigue sin dar señales de vida aunque ha subido una foto nueva de un capuccino con nata a Instagram. Fuimos a un hotel que estaba lejísimos con todos los grupos de captación de toda España, un nido de frikis, vamos. El hotel era un poco hortera, pero no estaba mal. Me tocó en la habitación con Teresa, una chica de Sevilla con mucho estilo. Había estudiado lo mismo que yo, en Madrid pero, como no encontraba trabajo tuvo que volver a casa porque no podía pagar el alquiler y la captación de socios es lo único que encontró. Conectamos superrápido. Las dos estamos hartas de nuestras familias y de nuestro trabajo. Yo le he dicho que estaba ahorrando para volverme a Londres y buscar curro allí con mi… mis amigos.

Me he pasado todo el finde con Teresa, mientras los demás iban a su rollo, nosotras al nuestro. Menos mal que la conocí a ella porque si no… hubiera sido imposible soportar los cursos de lavado de cerebro. A cual más friki. Vivir para hacer socios de Ancianos Sin Fronteras, es que es lo último.

Ismael me ha citado en la azotea del hotel, para enseñarme noséqué. Había una pequeña piscina en medio llena de mosquitos y basura que había llevado el aire. Cuando llegué, allí estaba él, con dos copas de vino en la mano. Yo estuve a punto de darme la vuelta por donde había venido, porque me podía hacer una idea de lo que iba a pasar después, pero me pareció de mala educación, así que me quedé. Estuvimos un rato hablando de las jornadas y riéndonos de la gente. Resulta que su compañero de habitación tiene un ritual antes de dormir. Hace estiramientos, enciente una vela, medita, luego canta una canción… La verdad es que Ismael es un chico muy agradable, me lo paso muy bien con él. Me hace sentirme atractiva cuando todo el mundo alrededor me llama pija (ellos son unos catetos), me escucha, está muy interesado en mi blog y dice que soy una It girl. Una It girl. Nos quedamos un segundo en silencio. “Eso es lo más bonito que puedes decirme”, le respondí, emocionada. Pero emocionada en plan amiga/compañera.

Pero claro, pasó lo que tenía que pasar: Ismael se me lanzó. Yo dudé un segundo, lo reconozco, pero luego me aparté (que Michael me estará traicionando y que ha dejado de quererme, está claro, pero yo no soy como él). Di un paso para atrás mientras me disculpaba y me caí a la piscina. Ni me había dado cuenta de que estaba en el borde. A Ismael casi le da un ataque de risa y se tiró al agua también para ayudarme a salir porque es un caballero. Pasé una vergüenza terrible por los pasillos del hotel con toda la ropa mojada y escuchando los comentarios “Los primeros en estrenarse en el Hotel del Amor”.

Ahora todo el mundo piensa que estoy liada con él, ni siquiera Teresa me cree y hasta se ha enfadado conmigo porque no se lo he contado antes. Ay, estoy tan sola…

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